lunes, 21 de julio de 2008

Mis Límites Personales por María Inés Troncoso


"El límite personal tiene que ver con aquello que es tan parte de mi ser que, al transgredirlo, no tengo posibilidad de ser feliz, porque dejo de ser yo mismo". Y aquí nuestra cultura nos juega una mala pasada al convencernos de que, si realmente quiero, puedo hacer cualquier cosa por el otro.



Los límites personales son la distancia, la división que marcamos entre tú, las otras personas y el mundo, y que depende de pensamientos, actividades y sentimientos que van o no de acuerdo a nuestros intereses y deseos particulares, entre lo que soy y no soy yo, dónde termino yo y comienza el otro o el mundo. Es una línea que trazamos para proteger a una parte o a toda nuestra vida de ser controlada, malentendida, o no considerada. Este proceso se desarrolla con fuerza en la adolescencia, cuando se define la identidad. Es un camino que empieza al nacer y continúa a lo largo de nuestras vidas. El problema es que algo tan simple y socialmente incorporado, que en la adultez se pierde de vista y nos podemos quedar enredados en experiencias de vida inconducentes, con una dosis importante de sufrimiento e impotencia. Son pieza clave de nuestra salud interior y de la salud en nuestras relaciones; constituyen una gran barrera o un apoyo único en el camino hacia nuestros objetivos y sueños personales y profesionales.



Cuántas veces hemos escuchado que si hay amor verdadero basta, que todo lo demás se puede resolver. Y ahí nos encontramos apostando al amor, haciendo nuestro mejor esfuerzo y, con tristeza o impotencia, dándonos cuenta de que esa frase, desgraciadamente, no siempre es correcta. Por ejemplo en nuestras relaciones de pareja, el vivir la vida desde la compañía de otros puede ser el límite de uno de los integrantes de la pareja, y el vivirla desde la intimidad y soledad puede ser el límite del otro. Al intentar transgredir sus límites por amor mutuo, están traicionando la esencia de cada uno y no logran, en ese renunciar, ser felices. Podemos modificar la mayoría de nuestros gustos, estilos, incluso ideologías en el encuentro con otro (s), lo que posibilita las relaciones humanas. Ese microespacio que determina nuestra esencia, nuestros límites, aunque nos estemos muriendo de amor por otro, no podemos transarlo porque significa transgredirse a uno mismo, con todo el sufrimiento que eso conlleva.



Nosotros generalmente no establecemos nuestros límites de una forma entendible y consciente, sino que los vamos estableciendo dependiendo de la forma en que permitimos que nos traten. Esta actitud puede causar problemas, pues hay personas a las que hay que expresarles cuales son nuestras fronteras de una forma clara e inequívoca. La gente no adivina lo que nosotros queremos o lo que pretendemos que hagan. Esperar que nos adivinen nos puede ocasionar problemas, es mejor hablar claro. Por ejemplo: si no te gustan la forma de bromear de alguien contigo tienes que hacérselo saber porque sino esta persona continuara bromeando de la misma forma, aunque a ti no te guste. Cuando nuestros limites son violados nos corresponde a nosotros aclarar la situación con quien los invade. Estos límites se ven fortalecidos cuando aprendemos a decir Si a algunas situaciones o a decir No a otras.



El poner límites no tiene que ver nada con la agresividad ni es un acto de violencia, sino que consiste en ser sinceros cuando se pide que se nos respete. Hay que ser diplomáticos para no herir a los demás en algunas circunstancias. Toda relación por intima que sea tiene que tener límites o parámetros. Para poder establecer relaciones que nos sean satisfactorias y para poder arreglar las conflictivas es necesario examinar nuestros límites. La gente llega a abusar de nosotros hasta donde nosotros mismos les damos permiso. Hay límites físicos y limites emocionales, límites que fomentan el desarrollo y la madurez mientras que otros la obstaculizan, a veces somos demasiado radicales y no comprendemos y otras veces demasiado flojos. En nuestros limites en general podemos ser claros, flexibles, rígidos, y difusos. Para poder reforzar nuestros límites personales, debemos tener la mayor claridad posible acerca de cuál es nuestra visión personal o profesional, a dónde deseamos encaminarnos, qué futuro deseamos tener.



Entre mayor claridad logremos tener en describir para nosotros el futuro que deseamos, tanto mejor. El contar con límites personales claros y sólidos nos ayudará a enfocar nuestros recursos más valiosos - nuestro tiempo y energía - hacia el logro de los elementos de nuestra visión. Los límites personales adecuados son aquellos que van de acuerdo con nuestra visión personal y profesional. Te comparto algunas consideraciones para demarcar nuestros límites personales.Revisa tus límites personales actuales y procura identificar en dónde tienden a ser poco claros o débiles, identifica en relación con cuál o cuáles elementos fallan. ¿Hay alguna persona con la cual deberías ser más firme, claro o asertivo? ¿De qué manera lo puedes hacer? Toma acción en fortalecer tus límites de manera proactiva y evita continuar reaccionando a situaciones que quizá tú mismo pudieras estar fomentando al no ser claro. No necesitas dar demasiadas explicaciones al respecto, solamente hacerlo de manera firme, clara y asertiva, con Amor. Evita asumir que ya saben lo que tú prefieres o deseas. Es una trampa en la que seguido caemos, terminando inconformes y sorprendidos porque no se dieron las cosas como deseábamos. Nadie puede leer nuestra mente o nuestro corazón. Sé claro en expresar tus preferencias y tus intenciones, sobre todo cuando alguien te solicite algo que tú no deseas dar o hacer. Por ejemplo, no me siento cómodo en situaciones como la que describes, y prefiero hacerlo de la manera siguiente... Toma en cuenta que nos es difícil decir No. Toma dedicación, esfuerzo y valentía el demarcar nuestros límites personales; Nos resulta difícil el ser directos y expresar lo que realmente deseamos o esperamos en cada caso. Los límites personales claros y los buenos modales no son mutuamente excluyentes. El demarcar límites no implica no colaborar, o no trabajar en equipo; Significa aumentar nuestra habilidad para expresar lo que realmente deseamos, y con base en ello definir lo que podemos y estamos dispuestos a hacer; y lo que no. Define límites contigo mismo. Identifica de qué manera puedes estar tú mismo estorbando en tu camino, saboteando en mayor o menor grado tus esfuerzos por avanzar en la dirección que deseas. Evalúa qué tanto estás dispuesto a comprometerte con tu visión, y que tanto ésta implica salir de tu zona de confort actual. Escucha a tus emociones y a tu intuición. Procura demarcar límites claros y firmes, más evita el construir muros que te aislarán de disfrutar y compartir. Tus emociones y tu intuición son la guía que te ayudará a encontrar el balance adecuado. ¿Alguna vez te has enfermado después de beber o comer algo que desde un principio te supo un poco raro?



Recuerda tú pones tus límites, tú estableces el tipo de relación que deseas, tú das la pauta a otros para que ellos establezcan como tratarte.El amor genuino y verdadero no destruye. El amor nutre y nos permite ser tal como somos.

Con Amor

Maria Ines

Limítes Segunda Parte


Mis límites personales.
"El límite personal tiene que ver con aquello que es tan parte de mi ser que, al transgredirlo, no tengo posibilidad de ser feliz, porque dejo de ser yo mismo". Y aquí nuestra cultura nos juega una mala pasada al convencernos de que, si realmente quiero, puedo hacer cualquier cosa por el otro.

¿Qué tan seguido te has encontrado diciendo que sí a algún favor o compromiso que internamente resistes?
¿Caminando de puntitas para evitar decepcionar a alguien o no herir sus sentimientos? ¿Sintiendo un gran enojo y no expresándolo, y luego no poderte explicarte a ti mismo el porqué te sientes molesto y decaído?
¿Sientes que las personas abusan de ti?
¿Que no puedes decir NO cuando te piden algo?
¿Qué no te hacen caso, ni le dan importancia a tus cosas, que no te respetan?
Todo esto sucede por que no ponemos límites en la relación con los demás. Esta relación puede ser trabajo, amorosa, amigos, hijos, etc.

Los límites personales son la distancia, la división que marcamos entre tú, las otras personas y el mundo, y que depende de pensamientos, actividades y sentimientos que van o no de acuerdo a nuestros intereses y deseos particulares, entre lo que soy y no soy yo, dónde termino yo y comienza el otro o el mundo. Es una línea que trazamos para proteger a una parte o a toda nuestra vida de ser controlada, malentendida, o no considerada.

Este proceso se desarrolla con fuerza en la adolescencia, cuando se define la identidad. Es un camino que empieza al nacer y continúa a lo largo de nuestras vidas. El problema es que algo tan simple y socialmente incorporado, que en la adultez se pierde de vista y nos podemos quedar enredados en experiencias de vida inconducentes, con una dosis importante de sufrimiento e impotencia. Son pieza clave de nuestra salud interior y de la salud en nuestras relaciones; Constituyen una gran barrera o un apoyo único en el camino hacia nuestros objetivos y sueños personales y profesionales.

Cuántas veces hemos escuchado que si hay amor verdadero basta, que todo lo demás se puede resolver. Y ahí nos encontramos apostando al amor, haciendo nuestro mejor esfuerzo y, con tristeza o impotencia, dándonos cuenta de que esa frase, desgraciadamente, no siempre es correcta. Por ejemplo en nuestras relaciones de pareja, el vivir la vida desde la compañía de otros puede ser el límite de uno de los integrantes de la pareja, y el vivirla desde la intimidad y soledad puede ser el límite del otro. Al intentar transgredir sus límites por amor mutuo, estan traicionando la esencia de cada uno y no logran, en ese renunciar, ser felices.

Podemos modificar la mayoría de nuestros gustos, estilos, incluso ideologías en el encuentro con otro (s), lo que posibilita las relaciones humanas. Ese microespacio que determina nuestra esencia, nuestros límites, aunque nos estemos muriendo de amor por otro, no podemos transarlo porque significa transgredirse a uno mismo, con todo el sufrimiento que eso conlleva.

Nosotros generalmente no establecemos nuestros límites de una forma entendible y conciente, sino que los vamos estableciendo dependiendo de la forma en que permitimos que nos traten.
Esta actitud puede causar problemas, pues hay personas a las que hay que expresarles cuales son nuestras fronteras de una forma clara e inequívoca. La gente no adivina lo que nosotros queremos o lo que pretendemos que hagan. Esperar que nos adivinen nos puede ocasionar problemas, es mejor hablar claro. Por ejemplo: si no te gustan la forma de bromear de alguien contigo tienes que hacérselo saber porque sino esta persona continuara bromeando de la misma forma, aunque a ti no te guste.

Cuando nuestros limites son violados nos corresponde a nosotros aclarar la situación con quien los invade. Estos límites se ven fortalecidos cuando aprendemos a decir Si a algunas situaciones o a decir No a otras. El poner límites no tiene que ver nada con la agresividad ni es un acto de violencia, sino que consiste en ser sinceros cuando se pide que se nos respete. Hay que ser diplomáticos para no herir a los demás en algunas circunstancias.

Toda relación por intima que sea tiene que tener límites o parámetros. Para poder establecer relaciones que nos sean satisfactorias y para poder arreglar las conflictivas es necesario examinar nuestros límites. La gente llega a abusar de nosotros hasta donde nosotros mismos les damos permiso.

Hay límites físicos y limites emocionales.
Limites físicos nos distinguen entre unos y otros. Estos son los que nos protegen de posibles invasiones o agresiones del exterior, nuestro limite mas claro es nuestra propia piel. Por ejemplo: yo sé a quien permitirme que me acaricie, quien me de la mano o un beso en la mejilla, si vamos por una calle y viene otra persona desconocida o no agradable, nosotros nos hacemos a un lado, si esa persona es un amigo nos paramos saludamos y nos tocábamos. Nosotros decidimos cuando miramos a los ojos a una persona, cuando y donde nos dejamos tocar, a quien le damos amistad a quien no, etc.
Los Límites emocionales nos separan de los demás y por otro nos protegen de las agresiones y también nos sirven para un intercambio con otros. Sirven de frontera donde tiene lugar nuestro encuentro. Nosotros decidimos como deseamos que los demás nos traten, por ejemplo que bromas acepto y cuales no, para que pueden contar conmigo y para que no, que puedo tolerar y que no, etc.

Hay límites que fomentan el desarrollo y la madurez mientras que otros la obstaculizan, a veces somos demasiado radicales y no comprendemos y otras veces demasiado flojos. En nuestros limites en general podemos ser claros, flexibles, rígidos, y difusos.
Un limite claro es aquel que es bien claro (valga la redundancia) y bien delimitado como para mantener nuestras prioridades y autonomía. Ejemplo: No permito ningún asalto físico.
Los límites rígidos se convierten en murallas que impiden un acercamiento con los demás, suelen ser personas que se interesan más por ellas mismas que por los demás, y bloquean las relaciones, cuando actuamos egoístamente, por ejemplo. Nuestros límites nos deben permitir ser flexibles para poder establecer relaciones cercanas y que nos satisfagan. Por ejemplo: los niños no tienen permitido comer en la sala, pero un día que están todos juntos en una cena familiar, y se les da el permiso en esa ocasión especial.
Para poder tener una relación sana es necesario que cada persona conserve su autonomía e identidad y aprenda a respetar la del otro. Algunas veces esto se confunde y ya no se sabe donde comienza uno y donde termina el otro, cuando nos relacionamos de esta forma no se percibe con claridad cuales son nuestros sentimientos, deseos, necesidades y otros aspectos de la vida íntima y cuales son los de la otra persona. El apego excesivo nos conduce a relaciones no satisfactorias. El intento de pensar y sentir como otra persona, ya sea nuestra pareja, hijos, amigos hace que ninguno de los dos nos conozcamos. Me gusta el fútbol por que a mi esposo le gusta, y entonces me tiene que gustar a mí, voy a votar por x candidato por que es el predilecto de mi papá.

Para poder reforzar nuestros límites personales, debemos tener la mayor claridad posible acerca de cuál es nuestra visión personal o profesional, a dónde deseamos encaminarnos, qué futuro deseamos tener. ¿Cómo y dónde deseamos estar en unos tres años, qué tipo de actividades deseamos estar realizando, qué tipo de vida deseamos llevar y con quién la deseamos estar compartiendo? Entre mayor claridad logremos tener en describir para nosotros el futuro que deseamos, tanto mejor.

El contar con límites personales claros y sólidos nos ayudará a enfocar nuestros recursos más valiosos - nuestro tiempo y energía - hacia el logro de los elementos de nuestra visión. Los límites personales adecuados son aquellos que van de acuerdo con tu visión personal y profesional. Te comparto algunas consideraciones para demarcar tus límites personales.
Revisa tus límites personales actuales y procura identificar en dónde tienden a ser poco claros o débiles, identifica en relación con cuál o cuáles elementos fallan. ¿Hay alguna persona con la cual deberías ser más firme, claro o asertivo? ¿De qué manera lo puedes hacer? Toma acción en fortalecer tus límites de manera proactiva y evita continuar reaccionando a situaciones que quizá tú mismo pudieras estar fomentando al no ser claro. No necesitas dar demasiadas explicaciones al respecto. Solamente hacerlo de manera firme, clara y asertiva, con Amor
Evita asumir que ya saben lo que tú prefieres o deseas. Es una trampa en la que seguido caemos, terminando inconformes y sorprendidos porque no se dieron las cosas como deseábamos. Nadie puede leer nuestra mente o nuestro corazón. Sé claro en expresar tus preferencias y tus intenciones, sobre todo cuando alguien te solicite algo que tú no deseas dar o hacer. Por ejemplo, No me siento cómodo en situaciones como la que describes, y prefiero hacerlo de la manera siguiente...
Toma en cuenta que nos es difícil decir No. Toma dedicación, esfuerzo y valentía el demarcar nuestros límites personales; Nos resulta difícil el ser directos y expresar lo que realmente deseamos o esperamos en cada caso. Los límites personales claros y los buenos modales no son mutuamente excluyentes. El demarcar límites no implica no colaborar, o no trabajar en equipo; Significa aumentar nuestra habilidad para expresar lo que realmente deseamos, y con base en ello definir lo que podemos y estamos dispuestos a hacer; y lo que no.
Define límites contigo mismo. Identifica de qué manera puedes estar tú mismo estorbando en tu camino, saboteando en mayor o menor grado tus esfuerzos por avanzar en la dirección que deseas. Evalúa qué tanto estás dispuesto a comprometerte con tu visión, y que tanto ésta implica salir de tu zona de confort actual.
Escucha a tus emociones y a tu intuición. Procura demarcar límites claros y firmes, más evita el construir muros que te aislarán de disfrutar y compartir. Tus emociones y tu intuición son la guía que te ayudará a encontrar el balance adecuado. ¿Alguna vez te has enfermado después de beber o comer algo que desde un principio te supo un poco raro?
Recuerda tú pones tus límites, tú estableces el tipo de relación que deseas, tú das la pauta a otros para que ellos establezcan como tratarte.
El amor genuino y verdadero no destruye.
El amor nutre y nos permite ser tal como somos.

María Inés Troncoso

viernes, 11 de julio de 2008

Un Alto en el Camino



Hola a todas. Soy la Francisca (Maira) y quiero decirles que hace tiempo que no veía esta página. Hoy no sólo quise ver lo que había, y descubrir, tal vez, que somos pocas las que la visitamos, sino que también quise escribir. Para mí la escritura es super importante en mi vida. Está siempre presente y representa mi encuentro con el alma, con mi mente sabia, con mi serenidad. A través de la escritura hago mindfulness también. Siento que mi camino en la vida va de la mano de la palabra, de las palabras y "volver a mí" se ve reflejado en este regreso a las palabras.

Quería comentarles que poco a poco he ido saliendo de una sensación de agobio, de estrés, de angustia profunda y d emuchos miedos derivados de mi retorno al mundo del trabajo. Sin duda que me ha ayudado la farmacología, pero el grupo y el apoyo psicológico han sido claves también para mí. Por otra parte, ahora reconozco lo que me pasa, lo que estoy sintiendo y valido mis emociones. Creo que ésta ha sido la forma de que el monstruo del miedo no me devore, pues lo he enfrentado.

En este momento de mi vida de mayor calma, vuelvo a experimentar que levanto la cabeza y que tengo momentos para detenerme, respirar, mirar y recuperar mis momentos de ocio que los tenía perdidos, porque la angustia -cuando está- me consume por completo.

Un abrazo a todas,

Francisca